
Mantener el ambiente cálido (y seguro) en el baño
Cuando se coloca un calentador en una habitación infantil o en el baño, lo más difícil no es determinar la temperatura adecuada, sino controlar la luz que emite. La mayoría de las lámparas infrarrojas convencionales emiten una luz muy intensa y deslumbrante. Si alguna vez has visto una de estas lámparas, sabrás perfectamente a qué me refiero. Para un bebé cuyos ojos aún no están completamente desarrollados, esa clase de luz es demasiado intensa y puede causar estrés en sus ojos.
Por eso, hemos cambiado la forma en que funciona la luz. En lugar de esa luz blanca y deslumbrante, utilizamos recubrimientos especiales y vidrio de cuarzo filtrado. Esto permite bloquear los tonos azules y blancos intensos, dejando solo un brillo suave y ámbar. Se siente mucho más natural. Todavía obtenemos ese calor agradable en la piel, pero no sobrecargamos el nervio óptico. Claro, perdemos un poco de brillo total, pero ese es un sacrificio que estoy dispuesto a hacer siempre y cuando sea seguro para toda la familia.
Luchar contra la humedad
Los baños son, en realidad, “cámaras de tortura” para los dispositivos electrónicos. Debido a la densa humedad y a los salpicaduras de agua, los dispositivos tienden a dañarse rápidamente. Por eso, utilizamos un grado de protección IP55. En términos sencillos, significa que la carcasa es lo suficientemente resistente como para evitar la entrada de polvo y para soportar los chorros de agua desde cualquier ángulo sin dañarse. También utilizamos aleaciones en los reflectores para evitar que se corroan, de modo que el dispositivo no parezca un artefacto oxidado después de un año de uso.
Algunos consejos para su instalación
No se puede instalar estos dispositivos de forma improvisada. Dado que el calor se transmite en línea recta, la altura es crucial. Si está demasiado bajo, se sentirá como una lámpara de calor demasiado intensa, y podría quemar la piel. Si está demasiado alto, el calor no llegará hasta usted. Hay que encontrar el equilibrio perfecto.
Un último consejo: asegúrese de darle a estos dispositivos su propio circuito eléctrico. Estas lámparas consumen mucha energía en cuanto se encienden. Si las conecta a un circuito ya ocupado, es probable que se apaguen los interruptores. Es mejor hacerlo bien desde el principio, para no tener que volver a configurar el sistema eléctrico en medio de una mañana fría.