
Detén la expansión del moho en el baño
La mayoría de las personas piensan que las lámparas de calor para baños sirven únicamente para mantener los pies calientes en una mañana fría de martes. Pero existe una razón mucho más importante para utilizarlas: en realidad, funcionan como una especie de “póliza de seguro” contra el moho.
En lugar de simplemente calentar el aire, estas lámparas utilizan luz infrarroja de onda corta. Puedes pensar en ello como un ataque dirigido contra las moléculas de agua presentes en las paredes y el techo. La luz hace que esas moléculas se evaporen mucho más rápido de lo que lo harían por sí solas.
De esta manera, las áreas húmedas permanecen secas incluso después de que salgas de la ducha e vayas a trabajar.
¿Cómo funcionan realmente?
Al moho le gustan los lugares húmedos y estancos, donde las paredes permanecen frías. Estas lámparas no se dedican a calentar el aire; en cambio, actúan directamente sobre las superficies afectadas. La radiación penetra en los azulejos y el mortero, expulsando la humedad desde adentro y secando rápidamente esos lugares.
Para lograr esto, utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza y filamentos halógenos. Usamos cuarzo porque el vidrio normal absorbería todo el calor y se rompería. El cuarzo permite que las ondas infrarrojas pasen a través de él, y esa es la razón por la cual estas lámparas pueden calentarse tanto tan rápidamente.
Un consejo: dado que estas lámparas generan mucha energía en un espacio reducido, consumen bastante corriente. Asegúrate de que tu sistema eléctrico pueda soportar esa carga, para no sobrecargar los conectores.
El problema
Bueno, esto no es una varita mágica. Dado que la luz infrarroja viaja en línea recta, no puede “dar la vuelta”. Si tienes rincones profundos o duchas de forma extraña, esos lugares seguirán estando húmedos.
La clave está en la posición de las lámparas. Debes colocarlas de manera que tengan una visión clara de los lugares donde suele haber humedad. Si la luz puede alcanzar esos lugares, podrá secarlos.